El proyecto para el restaurante de Ramón Freixa en el Hotel Único parte de una voluntad clara: crear un escenario a la altura de una experiencia gastronómica excepcional, sin recurrir a una sofisticación evidente. El interiorismo se trabaja desde la sensibilidad de los materiales y las formas de los sofás sinuosamente curvas, que envuelven a cada grupo de comensales en un oasis para vivir la experiencia de una forma más personal.
El pavimento de mosaico preexistente no solo inspira la paleta cromática del proyecto, sino que actúa como una alfombra monumental que centraliza el espacio y articula el recorrido de la sala. Es un espacio diseñado para despertar la vista, el tacto, el oído y el olfato, creando el prólogo perfecto para el disfrute gastronómico.