Las geometrías curvas que estructuran el espacio nacen de una inspiración directa en el paisaje marítimo y en el movimiento constante de las olas. Más que un gesto formal, estas líneas suaves organizan la experiencia del usuario, definiendo ámbitos donde circular, detenerse, reunirse y conversar suceden de manera natural.
El reservado se concibe como una pieza singular dentro del espacio, definida por un intenso tono terracota que envuelve techo, mobiliario y pavimento en una misma experiencia sensorial. Este gesto cromático genera un ámbito más íntimo y reconocible, pensado para la reunión, la representación y el encuentro. Su presencia evoca los colores de la tierra, la cerámica y las puestas de sol mediterráneas, estableciendo un contrapunto vibrante frente a la sobriedad de la madera.