Un espacio proyectado desde una forma de habitar libre y conectada con la naturaleza, donde el bienestar y la vida cotidiana guían las decisiones del interiorismo. Materiales honestos de procedencia vegetal o mineral, texturas naturales y espacios abiertos construyen una relación fluida entre el interior y el paisaje ibicenco.
Lejos del lujo exhibicionista, pero apoyado en un interiorismo fuera del tópico rustico ibicenco, el proyecto encuentra su carácter en la comodidad, la fluidez espacial y la espontaneidad. Los ambientes se suceden con naturalidad, permitiendo que personas, perros y naturaleza convivan sin jerarquías ni límites rígidos. Maderas envejecidas, fibras vegetales, piezas artesanales se encuentran con piezas de diseño contemporáneo y una luz mediterránea omnipresente que construyen una atmósfera cálida y desenfadada, donde la elegancia surge de una forma de vivir sencilla consciente, para no evocar disfraces conductivos.